¿Por Qué No Se Van?
Especies invasoras, la torre de Babel y el nuevo covid
Gracias a la inteligencia artificial, la barrera idiomática es cada vez más baja en las distintas redes sociales. Primero fue Google Chrome con la posibilidad de traducir cualquier texto que apareciera en la pantalla, pero desde hace un tiempo es normal que Youtube ofrezca subtítulos autogenerados en cualquier idioma, o la posibilidad de ver algunos videos doblados al idioma de preferencia, con una interpretación muy fidedigna, que no tiene nada que ver con las voces robóticas a las que estábamos acostumbrados. Esto mismo ya lo podemos ver en Instagram, en las descripciones de los videos, pero también en algunos reels que se presentan directamente con el idioma cambiado, con voces y entonaciones casi iguales a las del emisor original.
Por otro lado, el traductor de Google presenta avances impresionantes si comparamos su primera versión, que era casi un diccionario digital, a la posibilidad que ofrece ahora de poder tomar una foto de un texto, que este detecte el idioma sin tener necesidad de decírselo y que lo traduzca inmediatamente. También está la posibilidad de que alguien le hable al teléfono y que nos devuelva un texto o una pista de audio con la traducción. Incluso creo que los airpods mismos son capaces de hacer esta operatoria.
La última innovación en este sentido se produjo hace unas semanas en Twitter cuando la red ya no hizo que fuese necesario apretar el comando de traducir un tweet, sino que se comenzaron a mostrar los tuits de diferentes idiomas en tu lengua predeterminada. Con la antigua configuración lo más común era tener acceso a usuarios que escribieran en tu mismo idioma, salvo contadas excepciones donde algún tweet viral rompía la barrera. De hecho era muy común que si uno buscaba o interactuaba con un usuario en otro idioma, el algoritmo se desordenara y te mostrará cosas que no circulaban por tu “barrio”. Con esto, además de dejar obsoleta la metáfora de la torre de Babel, hemos podido acceder a noticias o conversaciones que antes nos hubiesen llegado mucho más tarde, o quizás nunca.
Por esta dinámica, y considerando que la última semana bajó bastante la intensidad de la guerra y sus derivados, vio la luz una noticia que supo lograr la atención del público. No solo por esto, sino también por lo extraña de la noticia, pero sobre todo, por la manera en la que fue presentada. La trascendencia que alcanzó la pieza es un ejemplo de que en la modernidad el medio es el mensaje, ya que en ningún momento un pueblo italiano invadido por pavos reales habría agarrado tanto vuelo, quizás durante la pandemia, pero después no.
Así es, hablo de Punta Marina un pequeño pueblo costero italiano en la región de Rávena, que desde hace años convive con pavos reales, pero que en el último tiempo ha visto un ascenso meteórico en la cantidad de población. Esto llegó a los noticiarios esta semana ya que los habitantes de la ciudad salieron a protestar por los daños que la sobrepoblación estaba causando en las propiedades, en especial en los techos, los autos y los jardines, pero por sobre todo por lo invivible que se ha tornado el lugar producto de los ruidos desmesurados que hacen estos animales.
Probablemente ustedes podrán pensar que el reclamo es un tanto exagerado y que de seguro ustedes estarían dispuestos a hacer el sacrificio por ser testigos de tanta belleza, pero está demostradisimo que el ruido de estos pájaros tiene decibeles parecidos a los de un concierto, pese a ser muchísimo menos agradable. Recuerdo haber pasado algunos veranos en una casa que tenía un vecino con un par de estos bichos, y el ruido que hacían era todo un tema, muchas veces por lo molesto y otras veces por el susto que te daba ese chirrido agudo que te hacia saltar en el momento menos pensado. Pero como decía antes, el éxito del reportaje no se debe a la problemática, sino a que la pieza audiovisual es buenísima, en un par de minutos logra meter cambios de plano con una musicalización espectacular y terminar con una secuencia final digna de los mejores tráilers.
Producto de esto volvió a ponerse en discusión el rol de la televisión espectáculo, y de cómo los noticieros se han convertido en un espacio de entretenimiento más que de otra cosa. Esto porque el reportaje es obra de la Rai, la televisión pública italiana. Pero me parece un debate aburrido y que a todas luces ya está zanjado, puesto que la realidad se impuso indefectiblemente. Lo que sí me parece atingente respecto de esto, es hablar de las especies introducidas, o especies invasoras, y de cómo modifican el medio en el que las insertan. Esto, obviamente pasa en muchas partes del mundo o en casi todas, pero estas últimas semanas ha cobrado mayor relevancia lo que está ocurriendo en Colombia, con los que probablemente sean los hipopótamos más famosos del mundo.
Hablo de los hipopótamos de Pablo Escobar, historia que yo presumía conocida por todos pero que esta semana descubrí que tenía unos niveles de conocimiento bajos. Debe ser porque no aparecieron ni en Narcos ni en El patrón del mal. Como ya se pueden imaginar, a principios de los 80, el colombiano decidió traer de áfrica 2 pares de hipopótamos(1 macho y 3 hembras) para que fueran parte de la famosa Hacienda Nápoles que por esos años estaba recién estrenada. Al tener una tasa de reproducción medianamente alta, y no contar con depredadores naturales, la población fue creciendo sin control hasta llegar a un estimado de más de 200 al día de hoy.
La introducción de este adorable animalito en el ecosistema del río magdalena, ha significado la destrucción de muchas especies de la flora y fauna local, además de perjudicar los asentamientos humanos y la agricultura del lugar. De solo pensar en los 35 kg de desechos diarios que deja cada uno de estos amigos en el agua ya podemos imaginar el desbarajuste ambiental que producen. Y es que al igual como ocurre con la caca de los salmones que queda en el lecho marino bajo las jaulas, el exceso de excrementos agota el oxígeno del lugar produciendo aguas anóxicas, en donde no se puede reproducir la vida.
El gobierno colombiano tiene en carpeta esta problemática desde hace muchos años y si bien ha intentado con algunas soluciones parche, en el último tiempo el asunto pareciera estar llegando a un punto límite y la necesidad de implementar una solución definitiva se hace imperiosa. Las posibilidades van desde esterilizarlos a sacrificarlos, o reubicarlos en un lugar controlado dentro de Colombia, sin embargo la opción más práctica parece ser la de enviarlos a otros países para que estuvieran en zoológicos o reservas más adecuadas para su tamaño y necesidades. Todas estas cosas se dicen rápido, pero hay que tener en cuenta que todo se dificulta cuando hablamos de criaturitas que pesan entre una y tres toneladas, además de no ser para nada simpáticos, sino más bien uno de los animales más letales del planeta.
Con el asunto del traslado la cosa es aún más complicada, ya que al hecho de tratar de subir a uno de estos bichos a cualquier medio de transporte, se suma que que debido a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres(CITES), hay que tener la autorización del país que los recibe, y en estos días recibir migrantes es un tema complicado(?). Fuera de bromas, la operación de moverlos de país es difícil, ya que por un lado están los costos que tiene esta operación faraónica y en segundo lugar por los problemas genéticos que tendrían, puesto que como explicamos arriba todos los ejemplares descienden del mismo macho y 3 hembras, así que hay más cruces entre primos que en cualquier familia cuica casa real Europea. Lo que causa un sinfín de enfermedades y malformaciones genéticas, que de seguir reproduciendo podrían dañar de muerte a toda la especie
De todas maneras la teleserie parece estar llegando a su fin, ya que uno de los herederos del Clan Ambani ha comenzado las gestiones para poder trasladar 80 de los hipopótamos a un santuario que está construyendo en la India. Por si hay algún despistado, los Ambani se dedican, entre otras cosas, a la refinación de petróleo y se han convertido en la mayor fortuna de Asia. Además son dueños de la llamada residencia más cara del mundo, ese edificio que parece como hecho en el juego Tower Bloxx.
Los problemas con las especies introducidas ocurren en todo el mundo y se calcula que tienen un costo anual de US $423.000 millones. Se me vienen millones de ejemplos a la cabeza de estos casos, como la cotorra argentina en santiago, los ciervos que se cruzan con los huemules en el sur del país, o los israelitas en Palestina castores en Tierra del Fuego, que han comenzado a cambiar la forma del paisaje con la sobrepoblación que existe actualmente. Pero Chile no solo es un receptor de especies invasoras, si no que hemos exportado algunas cuantas, como el coipo, que goza de una fama sin precedentes en la ciudad de Praga.
Los coipos chilenos se han hecho querer en la ciudad de las 100 torres, donde se les puede ver en actitud amistosa, aseándose y recibiendo comida de los transeúntes en las orillas de río Moldava. Muy diferente a su comportamiento en estas tierras, donde solo salen de sus escondites en las acequias para hurguetear en las bolsas de basura o hacer destrozos en los gallineros, lo que obviamente no los hace merecedores de ningún buen trato. Y es que si bien nadie es profeta en su tierra, los coipos podrían ser un poco autocríticos sobre la diferencia que hay entre su performance en Europa y Chile.
Ya no sobre especies invasoras, pero sobre especies que no deberían estar en ciertos lugares, podríamos hablar de ese Pangolin que decidió saltar a una olla y convertirse en sopa en el mercado de Wuhan, lo que produjo una de las catástrofes sanitarias más grandes del último tiempo, o de los humanos que decidieron meterse en un lugar mal ventilado y luego subirse a un crucero, para dejar a todo el mundo expectante respecto de la propagación del virus hanta entre humanos.
Porque desde hace algunos días viene creciendo la histeria en el mundo por dos personas que murieron por virus hanta en un crucero que salió desde Ushuaia. La pareja de holandeses recorrió Uruguay, Argentina y Chile antes de subirse al barco, que hoy espera en las islas Canarias a que le den una autorización para poder desembarcar a los pasajeros. Ya se han confirmado otros contagiados que habrían tenido contacto con gente del barco, pero la información va cambiando minuto a minuto y viene de todos lados, por lo que no hay mucha claridad. Recomiendo seguir la noticia si se quiere volver a experimentar esa sensación de que la catástrofe es inminente, como en los primeros días de marzo del año 2020. Si quieren imaginar la situación que se está viviendo arriba del crucero, recomiendo este documentalazo sobre un caso comparable.
Para volver al principio del texto, con el asunto de la caída de las barreras idiomáticas se me mezclan algunos pensamientos. Por un lado es espectacular desarmar una de las trabas más difíciles a la hora de pensar en la integración del mundo, o en la capacidad de conocer otras culturas y ampliar los horizontes del conocimiento, pero temo que esto ayude a la aceleración de un aplanamiento cultural. Con toda la creación cultural pasando por el tamiz de la traducción se perderán los matices y la diferencia que hace única a cada pieza por la identidad que obtiene del lugar de procedencia. Obviamente esto puede ser distinto si la herramienta se perfecciona hasta lograr la reproducción de esos rasgos que distinguen a cada creación, pero lo veo difícil ya que el sistema avanza muy decidido en el sentido contrario, hacia la estandarización de todo.
Gracias por llegar hasta aquí, estuve a punto de no mandar nada, pero finalmente me decidí por mandar lo que pudiera. Muchas gracias a los que invitan gente para seguir creciendo en lectores. Les escribo otra vez en 15 días.
3 Perlitas que quedaron fuera
50 años de El País: Se hicieron varios especiales, todos muy recomendados para ver lo que ha pasado en este tiempo. Me reí mucho con esta entrevista a su suscriptora mas antigua, pero recomiendo muchísimo el especial de Babelia(el suplemento de libros). Aprovecho de recomendar esta crónica de la última Met Gala, pasa por todos los temas.
La Casa de los Espíritus: Se estrenaron los primeros capítulos de la serie sobre la famosa novela de Isabel allende. Salen un par de capítulos a la semana hasta completar los 8. No la he visto aún, pero solo he escuchado cosas buenas y ninguna critica. Dejo el trailer que promete muchísimo.
Radio Ambulante: La primera vez que escuche sobre los hipopótamos de Escobar fue en 2021 gracias a este podcast que sigo episodio a episodio, religiosamente todas las semanas desde hace exactos 8 años. Para mi es sin discusión el mejor podcast de habla hispana por amplia diferencia.
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el legado de Pablo Escobar muerto hace casi 30 años 😂